Empece a darme cuenta de lo que ocurría, Ramón, el novio celoso y manipulador de Claudia, la mayor, la había ido a buscar, como cada noche de la ultima semana desde que descubrió donde "se ocultaba". Claudia y Ramón tenían algo así como 4 años viviendo juntos, pero ella no era muy feliz y decidió un día agarrar todas sus cosas y "escaparse" aprovechando que su papá vivía en un nuevo y poco conocido domicilio -nuestro depa- pero Ramón, hombre persistente, había dado con ella y la acosaba todas las noches. Mi mamá y papá no permitieron que se la llevara "a tomar un café para hablar" pero le dejaban entrar al departamento y sentarse a la mesa mientras uno de ellos se quedaba en la sala como guardián pero sin entrometerse en sus conversaciones. Esa noche le tocaba la guardia a mamá, ella leía en el sillón cuando Ramón jaló el gatillo, la bala lo atrabezo en diagonal del cachete derecho a la nuca del lado izquierdo. El suceso fue tan repentino que Claudia se histerizo y al correr tiro uno de los cuadros decorativos de la pared del cual se rompió el cristal y entró a la habitación de mis papas azotando la puerta, de inmediato, mi papa salio de su habitación y trato de ayudar a Ramón y Nallely nunca paro de gritar y hacer escándalo.
Cuando la ambulancia llego, creo, no estoy segura, Ramón ya había muerto los judiciales se llevaron a todos para interrogarlos a excepción de Nallely que se quedo custodiada por un par de uniformados para que no contaminara la escena, y para estar al tanto de nosotras. Yo ya había permanecido mucho tiempo portándome como niña buena, a si que no contuve las ganas de salir, ir al baño y volver, haciendo como si no me hubiera enterado de nada, solo para darme a notar. Nallely ni se habría dado cuenta de no ser que el poli que estaba en el pasillo le avisara, ella, todavia en shock trato de decirme algo pero no le entendí, entonces la tranquilice asegurandole que no volvería a salir de la habitación y así lo hice.
A la mañana siguiente a mi hermanita y a mi nos pusieron una toalla en la cabeza para cubrirnos y no ver nada al salir para pasar el día con una vecina para mi ese acto fue risible porque si bien no había visto el cadáver, o estado en la escena en presencia si que había vivido todo lo que cada uno de los implicados había sentido. Por eso un charco de sangre coagulada no me iba a espantar, pero como a los adultos no les gusta que los contradigan obedecí y seguí actuando como si no me hubiera enterado de nada.
A Claudia por poco la culpan del suceso, pero como es abogada en derecho y tiene muy buenos colegas se pudo defender, a papá nunca mas lo volví a ver tan sensible, un día me contó que fue así porque ya veia a Ramón como a un hijo de tantos años de conocerlo. Mamá, siempre tan tranquila y coherente, le permitia a Claudia llorar y desahogarse cada tanto tiempo al día pero le exigía salir a tomar el sol o hacer algo diferente para no dejarla caer en la depresión absoluta.
Paso algún tiempo antes que Clau volviera a ser tan graciosa, ocurrente y alegre como antes. Ella siempre fue mi favorita, algo así como un icono a seguir, nos teníamos confianza. Un día al suspirar dijo sin darse cuenta en voz alta: Estoy segura, le pregunte ¿De que cosa? y ella contesto: De que fue un accidente, el no se hubiera suicidado, se le resbalo el dedo.
Todos siempre pensaron que yo no supe que sucedió esa noche tormentosa, no quise preocuparles, pero tampoco vi bien el contar los detalles a mis compañeras de escuela, no hubiera sido correcto, así que me guarde el suceso por tanto tiempo que ahora me siento libre al contarlo.
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